martes, 24 de febrero de 2009

Cuerpo de primavera


Durante el invierno escondemos nuestro cuerpo bajo gruesas prendas para protegerlo del frío. Pero al llegar la primavera, regresa el buen clima y ahora sí queremos presumirlo; lamentablemente, en muchas ocasiones no está en condiciones de mostrarse.
Aunque la piel corporal está más protegida que la del rostro de las inclemencias del tiempo, suele pasar que la rutina de belleza no es la más adecuada para mantener nuestra piel y resistir el cambio de una estación a otra.
Los rayos solares, los climas artificiales, el viento y el frío, así como el tipo de jabón que se utiliza durante la limpieza resultan muy agresivos para la piel. A estos factores se le debe añadir otros como cambios de peso y falta de cuidados.

Generalmente, la piel de nuestro cuerpo llega a la primavera un poco deshidratada, pálida y sin tono.
Antes de presumir brazos y piernas con las prendas ligeras que se imponen en la temporada, se debe revitalizar la piel, estimular la circulación, eliminar las células muertas, hidratar profundamente y aportar un poco de color.
Guapa de una estación a otra
Lo primero es la limpieza. Aprovechando que es época de calor, el baño puede realizarse con agua tibia, a la cual poco a poco se le puede disminuir la caliente para terminar con un agua fría.
Este sencillo hábito estimula la circulación al tiempo que ayuda a mantener firmes busto y derrière.
Respecto al jabón, se deben evitar los que resequen la piel, pues contienen altas cantidades de detergente y contribuyen a la deshidratación cutánea. En lugar de éstos, se deben buscar dermolimpiadores que eliminen gentilmente las impurezas de la piel.
Algunas firmas de belleza ofrecen geles de ducha de sus aromas más emblemáticos, los cuales limpian y perfuman al mismo tiempo; estos productos representan una proeza cosmética, porque logran que la fragancia no se degrade con el contacto de los ingredientes limpiadores.

Sin células muertas
La exfoliación es un proceso natural que permite que las células muertas que se acumulan en la capa córnea de piel (la más superficial), sean reemplazadas por células nuevas.
Durante el invierno, como protección ante el frío, se contraen los poros, disminuye la oxigenación y la irrigación sanguínea, lo que ocasiona una incorrecta eliminación de células muertas.
Lo anterior impide que penetren los principios activos de cualquier tratamiento cosmético que se aplique. Es momento de realizar una exfoliación semanal.
Los nuevos exfoliantes no sólo contienen agentes que arrastran las células muertas, sino que están combinados con activos que impiden que la piel se deshidrate; además, los de las marcas de prestigio tienen un delicado aroma. El mejor momento para este proceso es durante la ducha.

Fuente:

El Universal

24 de Febrero de 2009



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