martes, 21 de agosto de 2007

La cara más peligrosa del verano


No todo en estas fechas es diversión. El exceso de sol, indigestiones... pueden arruinarnos las vacaciones


El salvavidas de nuestra piel
El color de piel, el pelo y los ojos nos dan pistas para conocer nuestro fototipo. Su clasificación se basa en la sensibilidad de cada tipo de piel a la radiación solar y sus consecuencias en forma de enrojecimiento, descamación y otras lesiones.

Fototipo I

Piel clara, ojos claros y pecas. Nunca se broncea y se descama con facilidad. Necesita protección máxima. +30

Fototipo II

Piel blanca, pelo rubio o pelirrojo, ojos claros y pecas. Se quema fácilmente, apenas se broncea. Necesita protección máxima. 20-30

Fototipo III

Piel blanca, generalmente raza caucásica o europea. Se quema con moderación y se broncea levemente. Necesita protección muy alta. 15-20

Fototipo IV

Piel blanca o ligeramente marrón, pelo y ojos oscuros. Se broncea moderadamente. Necesita protección media. 15

Fototipo V

Piel marrón, se quema raras veces y se broncea al momento. Necesita protección mínima. -15

Fototipo VI

Corresponde a la raza negra. No se quema nunca y se broncea intensamente. No es indispensable la protección.

Tras 11 meses de intenso trabajo, por fin, y como si de un dulce sueño se tratara, llegan las vacaciones. En el mejor de los casos, 30 merecidos días que se resumirán en agradables jornadas bajo el sol, comidas de chiringuito, chapuzones de agua salada y un sinfín de placeres mundanos que pueden tornarse en pesadilla si no se adoptan simples pero fundamentales precauciones.La primera de ellas atañe a la piel. Un bonito bronceado es el mejor traje para lucir en vacaciones. Pero la piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, tiene memoria.Y es precisamente esa capacidad para el recuerdo lo que la hace tan susceptible. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el fotoprotector es esencial para evitar quemaduras y futuros melanomas, tanto en la playa como en la montaña, e independientemente de que el día esté nublado o luzca un sol de justicia.


Cuidado con el sol

Elegir el factor adecuado al tipo de piel y a la edad, siempre por encima de 15 o 20, y tener en cuenta las horas de exposición a las radiaciones son factores clave en la elección. A continuación, el protector debe aplicarse media hora antes de empezar la exposición al sol. La aplicación deberá repetirse cada dos o tres horas, y siempre después del baño. Es conveniente vitar la franja horaria que va desde las 12.00 a las 16.00, cuando los rayos son más agresivos. Usar gorros y ropa adecuada son otras de las recomendaciones de los especialistas.
Los protectores de sol se deben aplicar cada dos horas y 30 minutos antes de exponerse al sol.
Pero más que la piel, los ojos son los grandes olvidados en el periodo estival. Interminables horas al volante, cambios bruscos de luz o el simple contacto con la arena pueden dañar gravemente nuestra visión. “Hoy en día, las gafas de sol son un artículo sanitario”, asegura el presidente del Colegio de Ópticos de Galicia, Enrique Valcárcel. “Adquirirlas en ópticas, indicando la actividad para la que se usarán, es la única garantía de que las radiaciones no dañen nuestros ojos”. Y es que, como indica este especialista, usar una lente de mala calidad perjudica más al ojo que no llevar ninguna.Con la tumbona y la sombrilla en la arena, el bronceador puesto y dispuestos al chapuzón, vuelve a saltar la alarma. La fauna marina espera impaciente bajo el agua. Por eso, sabiendo a qué nos enfrentamos, evitaremos las molestas consecuencias de una picadura inesperada. “La mayor parte de las emergencias que atendemos son por picaduras de escarapotes”, asegura Iván Vicente, jefe de playas del concello coruñés de Arteixo. Para este curtido socorrista, se trata de un mal menor en comparación con los peligros del oleaje o las corrientes. “La imprudencia de algunos bañistas es quizá el principal peligro a tener en cuenta durante estos meses. Son muchos los que no respetan las banderas rojas y, aun no conociendo las playas, ponen en peligro sus vidas y las nuestras”.
El número de casos de gastroenteritis se multiplica en estos meses.
“Los desmayos y los cortes de digestión son otras de las emergencias que más atendemos en estas fechas”, asegura Vicente. Prevenirlos no tiene más ciencia que evitar los cambios bruscos de temperatura corporal. Generalmente, lo que se recomienda es no bañarse nada más terminar de comer y darse una ducha o mojarse las muñecas y la nuca antes de adentrarse en el mar.


Fuente:

Diario Metro

21 de Agosto de 2007



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