miércoles, 5 de septiembre de 2007

Refugios para evadirse los doce meses del año



Casas rurales y pequeños hoteles ofrecen múltiples posibilidades para escaparse fuera de temporada
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Pablo Ladera Otones / MADRID (01-09-2007)
Agosto deja paso a septiembre. Las temperaturas comienzan a bajar, las grandes ciudades vuelven a colapsarse por el tráfico y las oficinas se reactivan después del letargo estival. Estos acontecimientos marcan el final del verano y el comienzo de un nuevo año laboral. Pero, ¿es éste el compás por el que se rige todo el mundo? Lo cierto es que, por lo general, las personas prefieren descansar del trabajo durante los meses de verano y escaparse a la playa para combatir el calor de esta época del año. Sin embargo, cada vez más gente decide repartir su tiempo de vacaciones a lo largo del año y, a su vez, diversificar sus destinos turísticos.
Hay quien, harto de sufrir el calor canicular durante sus vacaciones, decide huir a un pequeño hotel de la Patagonia. Otros se decantan por ir de vacaciones en otra temporada, eludiendo la agobiante masificación de la costa, por ejemplo, a un monasterio extremeño para descansar y disfrutar de la naturaleza y de la gastronomía de autor de la zona. Según Ana Iturbe, responsable de comunicación de Hoteles con Mucho Gusto, una asociación de pequeños hoteles con encanto del País Vasco, sus clientes buscan 'un tipo de turismo diferente, alternativo'. Explica que lo que ellos valoran es 'el propio paisaje, la gastronomía, la calidad'. 'Es otro tipo de turismo que no tiene nada que ver con el de sol y playa, mucho menos masificado y en el que se cuidan los detalles', añade.
Cada vez son más los que optan por hospedarse en un pequeño hotel con encanto que les ofrezca un trato más familiar y un programa de actividades, como un día de relajación en un spa que incluya masaje con satsuma, que no es el nombre de ningún masajista asiático, sino una variedad de naranja; o alquilar una casa rural con todas las comodidades del día a día, pero a la vez, aislada en el umbral de un parque natural, por el cual uno pueda perderse en un tranquilo paseo a caballo. Los precios que el cliente encontrará al reservar su estancia abarcan un gran espectro, al igual que los programas de actividades: desde los 60 euros por noche, hasta más de 600 por un fin de semana. Se trata, entonces, de una opción que está al alcance de todos.
Las agencias de viajes no ignoran éste fenómeno y aunque el turismo rural no es, de momento, una gran fuente de ingresos, le han abierto un hueco entre su gran cantidad de ofertas de destinos de masas. Estos últimos, situados mayoritariamente en zonas costeras, siguen constituyendo la mayor parte de la oferta que se encuentra en la página web o en el escaparate de cualquier sucursal de una agencia de viajes, pero los hoteles con encanto y las casas rurales tienen ya su pequeño espacio en muchos de ellos.
Algunas de estas agencias, como Halcón Viajes, han apostado fuerte por este tipo de turismo desde hace ya tiempo. La compañía da a conocer una amplia gama de destinos alternativos en un programa de turismo rural que publica anualmente desde hace diez años y que recoge hasta 900 casas rurales y 300 hoteles con encanto. Se trata de una vía de ocio cultural, paisajístico y gastronómico que está en expansión desde hace varios años, como aseguran desde la agencia.
Pero, ¿cómo hoteles con encanto y casas rurales pueden competir contra las grandes compañías que explotan el turismo de masas? Precisamente, la característica que distingue al turismo rural y que lo posiciona en el mercado global es la diversidad. El viajero puede encontrar una grandísima oferta de actividades distintas según el destino que elija: degustar la gastronomía de la zona, sentir la historia del lugar palpable en la habitación donde se aloje, relajarse en modernos balnearios, purificarse por dentro y por fuera en un entorno natural de bellos paisajes… Esta gran variedad de alternativas es producto del trato más personalizado que pueden conceder este tipo de establecimientos.
Otro punto a su favor es que el turismo rural puede disfrutarse todo el año, al contrario que el de sol y playa, que sólo es posible durante el estío. Así, aunque los meses de julio y agosto siguen marcando la temporada alta, los destinos rurales responden a la tendencia de que las reservas no se concentren en los tradicionales meses de verano y se repartan homogéneamente por el resto: en Navidad, Semana Santa, los puentes y fines de semana.
Sin ningún tipo de duda, es muy difícil quedar insatisfecho al elegir un destino rural para pasar unos días de vacaciones, puesto que ofrecen un gran abanico de posibilidades. Por eso, no es de extrañar que tanto desde Hoteles con Mucho Gusto como desde Rusticae aseguren que muchos de sus clientes decidan repetir la experiencia, una vez que la han probado.La Almendra y El Gitano (Almería). Desconectar en medio del desierto
Este pequeño hotel de tan sólo cinco habitaciones, tres dobles y dos suites con jacuzzi, está situado en lo alto de un cerro en las inmediaciones del desierto de Tabernas. Esto permite disfrutar de un entorno completamente silencioso y natural. Las habitaciones, independientes todas ellas, tienen una decoración distinta: árabe, asiática, rural, romántica...
El hotel ofrece, además, un gran abanico de actividades que pueden realizarse por la zona. Pueden visitarse las cuevas de Sorbas o dar una vuelta en todoterreno por el parque natural del Cabo de Gata; más tarde, refrescarse descubriendo los secretos del fondo marino buceando en las calas vírgenes cercanas, y terminar el día relajándose con una tranquila sesión de spa. Todo ello a partir de 102 euros (www.laalmendrayelgitano.com).
Casa de San martín (Huesca). Para los amantes de las alturas
Esta casa perdida en pleno corazón del pirineo aragonés y a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es un lugar idóneo para olvidar la rutina leyendo un buen libro frente a la chimenea o dando largos paseos en plena naturaleza. La decoración rústica y los colores cálidos marcan el carácter del establecimiento. Nada como envolverse en el edredón nórdico de sus camas tras un día de aventura.
El entorno ofrece la posibilidad de dejar muy lejos el estrés sobrevolando las montañas mediante sesiones de vuelo libre o liberar adrenalina haciendo rafting o descenso de barrancos. Los más tranquilos pueden dedicarse al senderismo o dar relajados paseos a caballo. Los precios de las habitaciones oscilan entre 120 y 180 euros (www.casadesanmartin.com).
Tierras de Moya (Teruel). Tranquilidad, naturaleza y aventura
Tierras de Moya es una mansión del siglo XVIII rehabilitada completamente y emplazada a los pies de la villa de Moya, un conjunto histórico-monumental. Los que se hospeden aquí pueden disfrutar del contraste de la estética del pasado, con sus muros de piedra y altos techos, y las comodidades más modernas, como el spa, la sauna o el home cinema.
En ella estarán a gusto los que quieran olvidar las tensiones del día a día y los que busquen desconectar liberando adrenalina. Por un lado, puede disfrutarse de tratamientos antiestrés para grupos, que consisten en sesiones de spa con masaje y de yoga o taichi. Por otro, puede realizarse escalada, barranquismo y paseos en quad por la zona, o jugar al paintball con un grupo de amigos. Habitación doble desde 84 euros (www.tierrasdemoya.com).
Casona de La Paca (Asturias). Descansar y sentir el aroma del mar
Situada en la villa de Cudillero, la Casona de la Paca es un hotel rural que dispone de todas las comodidades de la urbe, pero que ofrece un entorno natural y sosegado para descansar. Al estar cerca del mar, también es posible realizar excursiones a caballo por playas rodeadas de acantilados casi desiertas, así como paseos en barco desde el puerto deportivo de Cudillero, cuyo recorrido es diseñado casi al gusto del cliente; incluso pueden organizarse jornadas de pesca.
En los meses de verano, los amantes del mar mayores de siete años podrán acudir a los cursos de vela que se imparten en el mismo puerto. También se tiene en cuenta a aquellos que busquen conocer más la zona, con excursiones a Oviedo o al parque natural de Somiedo. Desde 65 euros (www.casonadelapaca.com).
Una opción turística que atrae a los políticos
También el presidente del Gobierno ha elegido una pequeña aldea asturiana de apenas 400 habitantes, Villanueva de Oscos, para terminar sus vacaciones de verano. José Luis Rodríguez Zapatero ha desconectado de las tensiones políticas durante la última semana en una casa rural de piedra vista y tejado de pizarra, cuyo dueño es el alcalde del pueblo.
Sin embargo, la playa sigue teniendo la fuerza de atracción suficiente como para acaparar a la mayoría de los turistas. Ana Iturbe asegura que, todavía, 'lo que primero llama la atención es la costa, para ir luego llenando el interior'. Además, las casas rurales y hoteles con encanto han de lidiar con obstáculos añadidos, como darse a conocer, puesto que los gestores de este tipo de establecimientos suelen ser las familias propietarias de los mismos, por lo que no disponen de tantos medios como las grandes hoteleras para llegar al cliente. A cambio, buscan hacer frente a sus gigantes competidores ofreciendo un trato mucho más familiar y personalizado. Para ello, obtienen la información necesaria para adecuar su oferta a los distintos gustos de los clientes a través de su principal fuente de reservas: internet.
Según Pablo Ramón, responsable de comunicación de Rusticae, los hoteles asociados a su club de calidad obtienen de la red el 60% de las reservas. Internet permite averiguar si los clientes reservan con mucha o poca antelación, cuáles son sus actividades favoritas, cuánto tiempo suelen escaparse o en qué fechas prefieren irse de vacaciones. Ésta es la razón por la que la gran mayoría de los establecimientos rurales disponen de página web con plataforma de reserva online.


Fuente:

Cinco Dias.com

5 de Septiembre de 2007


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