lunes, 1 de septiembre de 2008

Fangoterapia, nutrición para la piel


El lodo, rico en minerales, se emplea con fines estéticos y medicinales desde épocas muy remotas, ya sea para eliminar imperfecciones en la piel o para relajamiento corporal. Su uso recibe el nombre fangoterapia, y cuenta con muchos adeptos debido a los resultados que ofrece. ?Conozca esta técnica y aproveche sus cualidades! La tierra [...]
El lodo, rico en minerales, se emplea con fines estéticos y medicinales desde épocas muy remotas, ya sea para eliminar imperfecciones en la piel o para relajamiento corporal. Su uso recibe el nombre fangoterapia, y cuenta con muchos adeptos debido a los resultados que ofrece. ?Conozca esta técnica y aproveche sus cualidades!
La tierra es un elemento con múltiples bondades que proporciona al ser humano la posibilidad de cultivar gran diversidad de plantas y criar animales de todo tipo para su sustento; también es materia prima en la elaboración de productos tan diversos como cerámica, ladrillos o vidrio, de modo que en cualquier rincón de nuestra existencia podemos encontrarla y darnos cuenta de que sin ella, simplemente, no podríamos existir.Empero, sus generosas virtudes no se detienen ahí, ya que el hombre también ha encontrado que ciertos tipos de arcilla mezclados con agua, y ocasionalmente con vegetales o algas, forman distintos barros medicinales que permiten reforzar la salud de la piel, su belleza y juventud. Todo este conocimiento ha permitido el surgimiento y evolución de la fangoterapia, técnica muy en boga en nuestros días gracias a su uso en centros de belleza y spas.
Hay que decir que el uso del lodo no es nuevo, ya que hace por lo menos cinco mil años los médicos egipcios lo aconsejaban para el tratamiento de inflamaciones, heridas cutáneas y deformaciones reumáticas, e incluso aprovechaban las propiedades antisépticas (elimina bacterias que generan infecciones) de ciertas arcillas para embalsamar (preservar de la putrefacción) el cuerpo de los muertos. Por su parte, el médico griego Hipócrates utilizaba el fango para aliviar dolores abdominales y reducir la inflamación generada por distintos padecimientos reumáticos, siempre con éxito notable.
La clave está en los minerales
Nuestra piel es la barrera natural con que contamos para hacer frente a las adversidades del exterior, por lo que, en gran medida, su buen estado es responsable del bienestar general de todo el organismo. Las agresiones que sufre diariamente son de diversa índole, pero a grandes rasgos podemos clasificarlas en:
Ambientales.Es el caso de radiación ultravioleta proveniente del Sol, contaminación ambiental y clima. Orgánicas.Entre éstas se cuentan el estrés, cambios hormonales y enfermedades. Cosmetológicas.Sobresalen el uso de productos de belleza que irritan la piel o que son empleados en forma errónea (dormir sin retirar el maquillaje del rostro es buen ejemplo).
Para que la piel sea librada de los embates de sus enemigos deben seguirse medidas de higiene general, como baño diario y limpieza de cutis todas las noches, pero también es de gran utilidad proporcionarle elementos hidratantes y nutritivos que compensen la pérdida de minerales y oligoelementos (metales que se encuentran en el organismo en pequeñas cantidades, como silicio, níquel, cromo, litio, molibdeno o selenio), hecho que puede deberse a pequeñas fallas en la alimentación o a que la intensa rutina laboral y estrés disminuyen las “reservas” de nutrientes de manera paulatina y casi imperceptible.Es precisamente aquí donde la fangoterapia puede desarrollar todo su potencial en beneficio de salud y belleza, pues aunque la composición del barro utilizado varía de acuerdo a las características de su lugar de origen (lodo marino o proveniente de fuentes termales), todos tienen como factor común aportar importante número de minerales fáciles de asimilar por la piel del cuerpo o cutis, tales como hierro, calcio, potasio, silicio, magnesio, plata o cobre, pero principalmente:
Azufre.Es un elemento que favorece la pigmentación (coloración) de la piel; se ha observado con frecuencia que la aparición de algunas manchas o un bronceado deficiente se deben a bajos niveles de este elemento.
Silicio.Fundamental en la elaboración de colágeno (sustancia que da firmeza y estructura a la piel). La carencia de este metal produce estrías por pérdida de elasticidad en los tejidos, así como arrugas y envejecimiento prematuro.
Zinc.Es utilizado por el organismo, junto a la vitamina A, en la regeneración del tejido cutáneo; concretamente, ayuda a elaborar colágeno y elastina, que son componentes que dan fortaleza y elasticidad a los tejidos de la epidermis.
Selenio.Es un oligoelemento que actúa junto con las vitaminas A y E como antioxidante, de modo que protege y ayuda a mejorar el tejido celular, contrarresta con eficacia el envejecimiento y ayuda a mejorar la circulación sanguínea en la piel.
El barro obtenido de fuentes termales, cuyo origen se relaciona directamente con zonas de moderada o antigua actividad volcánica, poseen las más altas concentraciones de minerales. Se forman cuando las sales y algunos elementos radioactivos son arrastrados de las entrañas de la Tierra hacia la superficie por el flujo de agua caliente. La arcilla ahí contenida acumula paulatinamente estos elementos junto con sustancias de origen vegetal, como vitaminas y clorofila, creando complejas combinaciones de gran valor para la piel.
Por su parte, el fango marino se forma cuando las sales arrastradas por las aguas se asientan en regiones donde el oleaje es poco violento, pero sobre todo donde hay pronunciada acción de las mareas, que al subir o bajar favorecen que el lecho acumule minerales. Este lodo también llega a poseer ricos elementos, gracias a la acción de algas microscópicas con cualidades limpiadoras y nutritivas (aportan proteínas y grasas). Source: El mundo de la mujer


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1 de Septiembre de 2008



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