lunes, 17 de diciembre de 2007

En Navidad, ¡dígale adiós al estrés!


Útiles consejos para llevar con alegría y sin preocupaciones unas fechas tan entrañables
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Las compras de última hora, las prisas... Hay que intentar controlar estas situaciones para evitar el estrés.
Seguro que a estas alturas ya habrá tenido alguna cena o comida con amigos o compañeros de trabajo. Y, tal vez, ya ha realizado una visita al centro de su ciudad para ver el ambiente navideño o hacer las primeras compras. Las navidades son fechas familiares y entrañables, pero, todo hay que decirlo, también pueden generarnos estrés. Y es que éste es el invitado inoportuno en más de una ocasión y, muy especialmente, en estas fechas. Algunas personas logran permanecer despreocupadas y relajadas a pesar de la tensión y las presiones que soportan en cualquier momento, incluida la Navidad, pero para muchas un problema insignificante -no encontrar el regalo que queremos, grandes acumulaciones de gente, organizar la lista de la compra...- se convierte con frecuencia en fuente de preocupaciones e irritación continua .Si figura usted en este último grupo, procure recordar que las emociones e imprevistos le afectan físicamente y que su organismo va a reaccionar aumentando la secreción de adrenalina.Maneras de aliviar el estrésLas situaciones estresantes pueden ser dominadas y controladas si se siguen las siguientes pautas de comportamiento:
La primera y más importante es poder prever o prevenir el acontecimiento estresante, ya sea deseado o no deseado, y que nos genera tensión. Poder dominar la situación da tranquilidad, pero su falta de control produce ansiedad y estrés.
Hay que intentar tomarse el tiempo necesario para decidirse, pero a la vez hay que tener decisión. Analizar las situaciones, sacar conclusiones y aplicarlas.
Siempre que pueda, le vendrá bien pedir opinión y consejo.
Hablar de los problemas y los sentimientos. Desahogarse y comunicarse permanentemente con las personas queridas.
También se pueden poner en práctica ejercicios de relajación muscular, pues existen multitud de métodos para conseguir destensar los músculos. Acudir a un gimnasio para descargar tensiones y, en el caso de necesitarlo, trabajar con un fisioterapeuta y profesionales especializados puede ser una opción estupenda.
Y seguro que ha oído en más de una ocasión la importancia de la respiración, pues respirar de forma profunda y consciente es una de las mejores armas contra la tensión y el estrés.
Por último, entre comida familiar y reunión de amigos, puede sacar un ratito para la meditación, pues con ella se reduce el consumo de oxígeno, aumenta la actividad cerebral eléctrica y disminuyen el pulso, el latido cardiaco y la tensión arterial. Existen muchas técnicas diferentes de meditación, pero todas persiguen el mismo objetivo: lograr la serenidad, vaciando la mente de las preocupaciones que la agitan.


Fuente:

Hola.com

17 de Diciembre de 2007



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