lunes, 10 de marzo de 2008

Adiós al estrés


Música, inciensos y otros elementos te ayudarán a crear una atmósfera de tranquilidad y relajación en la casa o en la oficina
maria.salmeron@eluniversal.com.mx
Lograr un santuario casero es posible con unos cuantos elementos. Dado el estrés citadino, y el poco tiempo que la mayoría de la gente trabajadora tiene para buscar un momento de relajación, una buena opción es adecuar un espacio de la casa, la oficina, o en el lugar en el que más tiempo estés, para el descanso y la relajación.
El Jardín Zen, las veladoras, los inciensos, la campana tibetana, discos con música para meditación son medios para conformar un centro de relajación aplicable a cualquier sitio.
Tania Wallenstein Bross, dueña de “Arte y Aroma” (Atlixco E 100 Bis, Condesa), tienda especializada en productos para la relajación, explicó el significado y el uso de objetos traídos del oriente, pero que ya han sido distribuidos a todo el mundo mediante los amantes de esta cultura.
Aquí les presentamos algunos con los que pueden ir formado su propio santuario.
1. Jardín Zen
Creados por los monjes budistas, los jardines zen se utilizan para la reflexión y en ellos se busca la paz interna. En su adaptación en las grandes urbes, se han diseñado en miniatura para colocarlos sobre algún mueble.
Simbolizan tranquilidad mental, además ayudan a controlar la ansiedad y los miedos.
Entre los elementos que conforman al jardín está la arena, que representa la plataforma en la cual existimos. Neutraliza las frecuencias nocivas, todos los pensamientos, actitudes, emociones o energía negativa y los transforma en serenidad.
Están también las piedras, que representan los obstáculos y tropiezos que hay en la vida. Sin importar qué tan grandes o pequeños sean, siempre van a dejar un aprendizaje.
“Las rocas se colocan en número impar. La razón es que para los orientales, los pares son cantidades perfectas; como el ser humano es imperfecto, debe utilizar cantidades impares”, comentó Tania Wallenstein.
Los surcos que se hacen en la arena con el rastrillo zen son una representación de las experiencias y vivencias a lo largo de la existencia.
La vela del jardín zen ayuda a iluminar el camino y a seguir concentrándose. La luz de la llama encendida deja ver los surcos en la arena que son nuestros propios caminos. Al verlos es posible recibir la claridad que viene de la meditación.
2. Campana tibetana
Entre los objetos rituales budistas que se han popularizado en occidente está la campana tibetana. Es un instrumento que simboliza el saber, la compasión y la sabiduría que conducen a la iluminación.
“Las vibraciones de esta campana se consideran curativas. Cuando uno se siente tenso, nervioso, puede pedir a alguien que la toque a sus espaldas. Sin embargo, no cualquiera puede tocar una campana tibetana, no es algo difícil, pero tiene su chiste, además, es necesario que quien la toca esté en paz y tenga una energía positiva para que el sonido fluya”, dijo la dueña del almacén.
De esa manera, la energía positiva de la campana se transmite a la persona que está bajo un estado de estrés.
Para tocarla, se sostiene la campana con la mano izquierda, representando la energía yin, femenina, receptiva, pasiva, de intuición y sabiduría. El dorge (palo de madera) o el elemento masculino, se sostiene con la mano derecha manejando la energía yang del método y la acción, del dar.
Una vez que se golpeó la campana, el palo debe seguir la circunferencia de la base para emitir el OM. Con su vibración llama a la armonía de los cuerpos y de los centros de energía. Por ello, se llega a utilizar antes de iniciar una clase de yoga.
Este instrumento es útil para armonizarnos antes y después de un tratamiento y para “limpiar” ciertas áreas de energías, cargas o influencias negativas. También es usada para balancear las energías femeninas y masculinas de cada ser humano.

Fuente:

El Universal.com

10 de Marzo de 2008



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