viernes, 28 de marzo de 2008

Sonidos que relajan y estimulan los sentidos


Un concierto de oboe de Vivaldi, un adagio de Albinioni y las obras barrocas o de cuerda figuran entre las recomendadas por algunos expertos para conseguir esa relajación que muchas veces necesitamos en nuestra vida diaria y si, además, padecemos de insomnio, nunca vendrá mal escuchar ‘Nocturnos’ o el ‘Ave María’ de Schubert. Además, si precisamos un poco de energía o tenemos trastornos digestivos o depresivos se puede acudir a la musicoterapia.
Al corriente de esta técnica beneficiosa que en algunos países como Alemania, Reino Unido, Brasil, Argentina, Chile o Estados Unidos se estudia en el ámbito universitario, el Centro de Actividades ReCrea, de Málaga, acogerá a finales de este mes de marzo el segundo Taller de Yoga-Danza y Musicoterapia Oriental, a cargo Svetlana Ilina, profesora de yoga, danza y expresión corporal, y de Ignacio Béjar, músico y compositor con experiencia en diferentes géneros músicales. Su intención es provocar equilibrio y relajación a través del trabajo corporal, unido a una sesión de musicoterapia.
La musicoterapia se usa con niños, con adultos y personas de la tercera edad con diferentes problemas físicos, emocionales, intelectuales y sociales. Pero también se emplea con personas que no están enfermas y sólo pretenden mejorar su bienestar personal, desarrollar su creatividad, incentivar las relaciones interpersonales o dominar el estrés y explorar en los sentimientos.
El estrés posparto
En el caso de los menores, se considera que mejora la autoestima, la atención, la concentración y la comunicación, al tiempo que elimina el estrés posterior al nacimiento. Asimismo, en el campo de la estimulación prenatal los especialistas en la materia han descubierto muy buenos resultados.
La musicoterapia, que puede utilizar tanto técnicas activas como pasivas, no distingue entre música buena o mala y cualquier persona puede hacer música. Los sonidos que realice esa persona con un instrumento o con su voz se consideran expresión musical y comunicación emocional. En este caso, los sonidos de este taller tienen una base oriental. Así, las creaciones de Ignacio Béjar beben de la música que durante siglos ha enriquecido la cultura del Mediterráneo oriental.
De esta forma, mediante canciones de los Balcanes, ritmos sufíes de la Turquía otomana o danzas de los pueblos magrebíes se intentará estimular el entendimiento y la sensibilidad.


Fuente:

Sur.es

28 de Marzo de 2008



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