lunes, 7 de abril de 2008

El estrés es un factor más de riesgo en el desarrollo de la hipertensión



Expertos aseguran que el estrés es ya un factor de riesgo más para el desarrollo de la hipertensión arterial y diversos estudios señalan que las personas que tienen trabajos denominados "estresantes" cuentan con niveles más elevados de presión arterial y, por tanto, un "mayor riesgo de padecer hipertensión en comparación con los que tienen trabajos más relajados". Según los expertos, existen varias formas de controlar el estrés como organizar bien nuestro tiempo, llevar una adecuada alimentación, mantener una actitud positiva y realizar ejercicio físico.


Así lo afirmó la doctora en Psicología Natividad Crespo, durante su participación en el taller de trabajo sobre ´Estrategias básicas para la prevención y el manejo del estrés´, enmarcado en la VII Reunión de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular (EHRICA), que se celebra estos días en Valencia dentro de la 13ª Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA). Según indicó la organización en un comunicado, Crespo explicó que "el estrés ya cuenta, junto a otros como la obesidad, la excesiva ingesta de sal o el sedentarismo, como una situación más de riesgo para el desarrollo y mantenimiento de la hipertensión". En este sentido, el ritmo de vida de determinadas personas "puede ser un condicionante claro para el aumento de las cifras de presión arterial". El estrés es una activación psicofisiológica del organismo ante demandas o exigencias ambientales que se valoran como "amenazantes o desbordantes". Cuando se mantiene un nivel elevado y continuado de estrés en las actividades cotidianas, "puede tener repercusiones en el organismo a través de diferentes trastornos, a nivel cardiovascular, gastrointestinal, respiratorio, muscular o dermatológico, entre otros".El estrés puede afectar a cualquier persona aunque "la respuesta a éste depende de los aspectos individuales de cada individuo", dijo la experta, que añadió que "existen factores, como la valoración de amenaza que la situación representa para cada individuo, la presencia o no de antecedentes familiares de hipertensión arterial y la existencia de diferencias en la reactividad cardiovascular y nerviosa simpática, que van a ser determinantes para valorar el alcance del estrés en cada sujeto".Técnicas de controlSegún los expertos, existen varias formas "muy sencillas de controlar el estrés y de ayudarnos disminuir las cifras de presión arterial" como "organizar bien nuestro tiempo, llevar una adecuada alimentación, mantener una actitud positiva y realizar ejercicio físico". Además, "la práctica de técnicas de control de estrés ha demostrado que reducen los niveles de hipertensión de los pacientes". Los programas de manejo de estrés suelen combinar técnicas de desactivación psicofisiológica como la relajación, con otras cognitivas orientadas a la modificación de pensamientos desadaptativos como la reestructuración cognitiva y el entrenamiento en solución de problemas. El éxito de este tipo de técnicas "pasa, sin lugar a dudas, por la implicación del paciente en su salud". Para ello, resulta "imprescindible la labor de educación sanitaria que desarrolla el personal de enfermería". Según Lucía Guerrero, presidenta de la recién constituida Asociación de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular (EHRICA), "la enfermería tiene que contar con conocimientos más sólidos que les permitan transmitir a los pacientes los conocimientos que debe tener para realizar adecuadamente su tratamiento, tanto higiénico-dietético, como farmacológico". "No se trata únicamente de un problema de formación, sino de información", sostuvo.La implicación del paciente es "fundamental" para conseguir un control óptimo de sus cifras de presión arterial. "La empatía entre el médico y el paciente es una herramienta muy útil para conseguir el paciente se implique y conciencie sobre la importancia de la enfermedad y sus posibles riesgos", destacó Lucía Guerrero. Además, "está demostrado que cuanto más conocimiento tiene el paciente sobre su propia patología, mejor será su cumplimiento y su adherencia al tratamiento", señaló.


Fuente:

Panorama Actual.es

8 de Abril de 2008



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