lunes, 5 de noviembre de 2007

El optimismo, fuente de rendimiento profesional


La sociedad actual vive un desequilibrio entre el aumento de la esperanza de vida y la pérdida de la calidad emocional. Esto provoca un gran número de trastornos psíquicos que influyen en la actitud que se tiene ante la vida y que contamina tanto a la actividad personal como a la profesional. Para solventar este desequilibrio es fundamental saber manejar la inteligencia emocional.
Mario Vaillomvaillom@recoletos.es 05/11/2007
Así se puso de manifiesto la semana pasada en una conferencia impartida por el experto Emilio Duró dentro de una campaña impulsada por Laboratorios Leti para facilitar a los farmacéuticos la adquisición de conocimientos en este terreno. Según señala Duró a CF, "hay que volver a potenciar los sentimientos, porque al aumentar la esperanza de vida y cubrirse las necesidades primarias se ha generado un vacío existencial".Ese vacío existencial provoca también una mayor soledad en los individuos y un aumento de las actitudes negativas. Duró apunta que "está demostrado que las personas que viven solas tienen más tendencia a enfermar y las personas negativas rinden menos en el trabajo que los optimistas, pues el optimismo es una característica de la gente que triunfa".La inteligencia emocional puede ayudar a cambiar esta situación, pues permite conocerse mejor a uno mismo, crecerse ante las adversidades y, al mismo tiempo, hacer más feliz la vida a los demás. "La gente fracasa cuando pierde su parte emocional", sostiene.Doblemente útilPara los farmacéuticos, saber manejar la inteligencia emocional es doblemente útil, pues, aparte de ayudarles personalmente, les sirve para atender y comprender mejor a sus pacientes y mejorar la organización de su farmacia. En el primer caso, Duró asegura que "saber transmitir entusiasmo ayuda a que se enferme menos".En el terreno empresarial, la inteligencia emocional tiene que ser tenida en cuenta no sólo al dirigir equipos, sino, sobre todo, al seleccionar a los trabajadores. "Los conocimientos se pueden adquirir, pero ¿sucede lo mismo con la forma de afrontar la vida? ¿A quién preferimos para trabajar a su lado, a una persona con conocimientos o a una persona optimista y con capacidad para crecerse ante las adversidades?", se pregunta Duró.Así pues, más allá de un buen curriculum, el farmacéutico debería tener muy en cuenta, y por encima del resto de características, las actitudes del empleado.En cualquier caso, el temperamento también se puede cambiar mediante el aprendizaje de diversas técnicas, si bien Duró matiza que "desprender es muy difícil, porque cuanto más antiguo es un conocimiento más complicado resulta cambiarlo".Pese a ello, y de cara a tener una mejor actitud, recomienda seguir varios pasos: "Hay que cuidar la forma fisica, huir de la soledad, aprender técnicas de relajación, buscar un trabajo que apasione, rodearse de amigos y disfrutar de los pequeños momentos".


Fuente:

Correo Farmaceutico.com

5 de Noviembre de 2007



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