martes, 15 de enero de 2008

Rechinar dientes en la noche los daña


Un desgaste en las piezas dentales, dolor en las articulaciones, sensibilidad y hasta fracturas puede provocar el rechinar de dientes durante la noche, además produce un ruido tan fuerte que puede ser percibido por otras personas alrededor.
Ese rechinar es conocido como bruxismo, y se realiza de una forma inconsciente, al parecer producto del estrés y la ansiedad. Este mal afecta principalmente a niños, sin embargo los adultos tampoco escapan a este problema dental, que ocasiona varios efectos.
“Las personas con bruxismo desarrollan un mecanismo para apretar la mandíbula y restregar los dientes. Eso produce un desgaste en los dientes y en las muelas, dolor de articulaciones en los músculos de la mandíbula, puede producir dolor de oído y ocasionar fracturas y poca movilidad”, afirmó la odontóloga del hospital Cima, Verónica Fernández.
Según explicó la especialista, es normal que los dientes hagan contacto entre cuatro y diez minutos al día, pero en la noche, cuando la persona padece bruxismo, las piezas dentales se rozan durante cuatro horas, por ello hay tantas consecuencias.
Movimientos
El especialista en dolor orofacial y desórdenes temporomandibulares, Luis Enrique Gómez Ávila, dijo que el bruxismo es un movimiento en la mandíbula sin fines funcionales, puede ser de un lado a otro, el rechinar de dientes o ejercer fuerza.
“Lo mas conocido es el rechinar de dientes, pero hay gente que mantiene la mandíbula en una sola posición y los aprieta, otras personas la mueven de un lado a otro. Puede llegar a destruir la dentadura y fracturar las piezas dentales, incluso hay pacientes que quiebran las restauraciones que tienen en la boca”, dijo Gómez.
El especialista aseguró que se ha podido determinar que algunas personas sobrepasan la fuerza que harían en condiciones conscientes en su mandíbula, razón por la cual el bruxismo puede ser tan destructivo.
Aunque se dice que ese rechinar solo se da cuando la persona está dormida, también hay quienes lo hacen durante el día, aunque con menos frecuencia y con una fuerza menor, sin embargo aprietan los dientes y los rechinan de igual manera.
Causas
Se dice que el estrés y la ansiedad son factores que pueden provocar el bruxismo, pero se ha descubierto que hay mecanismos en el cerebro que gobiernan este tipo de actividades de apretamiento y rechinamiento movidas por el sistema nervioso central.
“No se ha podido descubrir qué tipo de cambio químico se produce que lleve a que se activen ese grupo de músculos, pero se sabe que es por razones del sistema nervioso central. El estrés viene a ser un modulador en este proceso, pero por sí solo no es una causa para que alguien bruxe, pero en un bruxista con estrés sí aumenta la actividad”, manifestó Gómez.
Cuando una persona padece bruxismo, acude al médico no porque conozca del problema, sino porque presenta dolor en la cabeza, en la mandíbula o en otras áreas faciales, o bien porque haya detectado el desgaste de las piezas dentales.
No siempre el dolor está presente, ya que algunas personas pueden tener desgaste pero no dolor, otras por el contrario sí pueden tener malestar, pero no una consecuencia más importante. En algunos casos el bruxismo puede ser tan fuerte que modifica las facciones del rostro, por lo que los cambios estéticos son perceptibles.
Tratamiento
Depende de cuán severo es el bruxismo y cuán destructivo haya resultado, así serán los diferentes tipos de tratamiento.
Lo más común es colocar durante la noche un aparato plástico en la dentadura que evite que los dientes tengan contacto, aun cuando la persona apriete la mandíbula, porque lo que hace el dispositivo es que impide el roce de las piezas.
En algunos casos se han utilizado medicamentos con la idea de disminuir el efecto del apretamiento de los dientes, en casos severos incluso se ha documentado la aplicación de inyecciones de sustancia butolínica, que paralizan los músculos para evitar que se produzca el bruxismo.
En California, por ejemplo, se ha estudiado la utilización de estimulación eléctrica en el labio que hace que cuando la persona apriete su mandíbula, un dispositivo le proporcione una pequeña descarga eléctrica que es tan leve que no despierta al paciente, pero sí activa un mecanismo en los músculos que hace que la actividad se detenga.
También hay técnicas de relajación a las que se recurre cuando el bruxismo es durante el día. Además, se trata de educar al paciente para que sea consciente de lo que hace y aprenda así a relajar su musculatura mandibular.


Fuente:

Prensa Libre

15 de Enero de 2008



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