lunes, 5 de mayo de 2008

Cómo vencer la ansiedad



Entre un 15 y un 20% de las personas que acuden a un servicio de urgencias padecen síntomas relacionados con la ansiedad. Se calcula, además que las crisis de ansiedad o ataques de pánico afectan a un 11% de la población. Éstas son ya una cifras muy significativas. Sin embargo, no todo el que sufre una crisis busca atención médica por lo que no todos los casos pueden contabilizarse. La ansiedad es una emoción connatural al ser humano. Es la respuesta adaptiva del organismo ante un miedo o una situación amenazadora que le ayude a enfrentarse a las exigencias de la vida y le prepara para un mejor rendimiento.
Puede convertirse en una patología
Cuando estas amenazas son menos concretas y definidas, la sensación de desasosiego es más poderosa que los argumentos que la sostienen. Y es que, a menudo, no tanto la situación en sí lo que desencadena la angustia, sino el modo en que uno la interprete e imagines. Que la ansiedad sea adaptiva (es decir, algo normal) o patológica depende de muchos factores, pero sobre todo de la intensidad de la angustia y de su duración.
Una de las manifestaciones más intensas de ansiedad se produce en las denominadas crisis de angustia o ataques de pánico, en las que la persona cree que se ahoga,que se va a morir o volverse loca. Sin embargo, la sensación de ansiedad no suele ser tan exagerada, aunque puede alargarse en el tiempo y volverse crónica. La persona vive en un estado de alerta permanente y sin capacidad para disfrutar su vida.
Es difícil saber donde termina la ansiedad normal y dónde empieza la patológica. Sólo el especialista, al evaluar la historia clínica y conversar larga y pausadamente con el afectado, podrá discernir una de otra.
Síntomas que refleja el cuerpo
Ante una situación de amenaza, el organismo tiene tres tipos de respuestas: a nivel cognitivo-subjetivo; a nivel fisiológico; y a nivel conductal. En el primero se manifiesta preocupación, temor, dificultad de concentración, insomnio, sensación de inseguridad, dificultad para decidir, pensamientos negativos sobre uno mismo o sobre la propia actuación frente a los demás, miedo a perder el control de las situaciones...
Otras se producen a nivel fisiológico: sudoración, taquicardia, molestias en el estomago, dificultades respiratorias, resequedad de boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo...
Y, por último, esta la ansiedad que se manifiesta mediante la conducta: fumar, comer o beber en exceso, intranquilidad motora (movimientos respectivos, rascarse, tocarse).
Se relaciona con otras dolencias
La ansiedad es un término médico que engloba muchos estados de ánimo y que ha sido, hasta hace poco, un cajón de sastre en el que agrupaban patologías diversas. Afortunadamente, los expertos van clarificando este término y acotando el diagnostico cada vez más especifico.
Sabemos, asimismo, que ansiedad y depresión se presentan unidas en muchos casos, así como que la ansiedad está estrechamente ligada a las fobias. Entre un 30-50% de personas que sufren un ataque de pánico desarrolla síntomas de agorafobia, un miedo irracional a encontrarse en cualquier situación que pueda desencadenar otro ataque. La ansiedad también origina distintas enfermedades físicas como dolores de espalda, cabeza, trastornos digestivos... se calcula, además, que tres de cada 10 casos tienen origen ansioso.
El origen de la ansiedad según...
Cada escuela psicológica define el origen de la ansiedad de una forma diferente.
**Los psicoanalistas: contemplan la ansiedad como un síntoma que revela la presencia de conflictos psicológicos inconscientes. Por lo tanto, esta emoción sería la manifestación de otras tensiones internas que no han sido resueltas.
**La psicología cognitiva: Aquí la ansiedad es el resultado de pensamientos o representaciones mentales patológicas. La persona evalúa situaciones que le rodean o sus propios estímulos internos sacando conclusiones erróneas. Esto lleva a dar una respuesta inadecuada o desproporcionada.
**La terapia Gestalt y las diversas terapias humanistas y transpersonales aseguran que la ansiedad es signo de un conflicto no expresado, de una tensión interna que responde a una pérdida de autenticidad y que lleva a la represión de los propios sentimientos.
¿Puede surgir ya en la infancia?
La pérdida de amor o afecto en la infancia aumenta la predisposición a la ansiedad. Muchas personas que padecen ataques de pánico han vivido de niños la separación de algunos de sus seres queridos o un alto grado de inestabilidad emocional. Una baja autoestima aumenta la predisposición al desasosiego, que se manifiesta principalmente por el temor al fracaso.
Los niños con problemas de hiperactividad, que lloran mucho, duermen poco y que sufren más miedos infantiles también son adultos más ansiosos. Igualmente, se ha visto que las personas ansiosas tienen modificados los biorritmos que determinan la vigilia, sueño y alimentación.
Los mejores tratamientos.
Las técnicas para controlar la ansiedad son muy diversas en función de las distintas escuelas médicas o terapéuticas. Pero la gran mayoría de especialistas recomienda combinar un tratamiento farmacológico a base de ansiolíticos o antidepresivos junto con una terapia psicológica.
Hay que tener en cuenta que, bien los fármacos permiten calmar los síntomas que acompañan la ansiedad de una forma efectiva, las pastillas no pueden actuar sobre la causa que la genera. Es importantes saber que la ansiedad es una emoción que nos está informando de que algo no anda bien en nuestra vida.
En lugar de huir, conviene detenerse a preguntarse qué es lo que no funciona bien y qué asunto o cuestión concreta es la que nos genera tanto miedo y preocupación ( ayuda escribir las respuestas en un papel). Se trata de una primera medida para intentar dilucidar el origen de la ansiedad y con ello ser más capaces de controlarla.
Cómo influye el estilo de vida
El estilo de vida actual despersonaliza y lleva a la saturación de actividades sin dejar espacio para satisfacer nuestras necesidades básicas como el descanso, relajación, afecto... lo que favorece los trastornos de ansiedad ( que en Europa afectan a un 13% de la población). Asimismo, están la adicción al trabajo, a los estímulos fuertes, a los excitantes ( café, tabaco, alcohol), el miedo a reencontrarnos con nosotros mismos... La ansiedad es también el resultado de todo ello. Se dice que un día le preguntaron a Buda qué era lo que más le sorprendía de la humanidad y respondió: “ Los hombres que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud y por pensar ansiosamente en el futuro, olvidad el presente, de tal forma que acaban por no vivir el presente ni el futuro. Viven como si fuesen a morir y mueren como si nunca hubieran vivido”.
Tipos de ansiedad comunes
Existen 12 trastornos que se derivan de la ansiedad. A continuación, te explicamos algunos de los más frecuentes:
Ansiedad Generalizada: Este tipo de ansiedad se caracteriza por un estado de nerviosismo, tensión e hipervigilancia permanentes.
Crisis de pánico: La persona cree que se muere o que va a volverse loca. Sufre taquicardia, sensación de ahogo... Puede durar unos minutos o persistir durante horas.
Agarofobia: Miedo anticipatorio que lleva a la persona afectada a moverse sólo por las zonas que ella considera seguras. Aparece a menudo tras un ataque de pánico.
Fobia especifica: Miedo irracional y excesivo que surge mediante una situación muy concreta: un animal, el agua, la sangre, volar en avión.
Fobia Social: Miedo a sufrir vergüenza, a ser observado o humillado por los demás. Imposibilidad de hablar o de comer en público.
El trastorno Obsesivo-Compulsivo: se trata de una conducta ritualizada y obsesiva que la persona afectada lleva a cabo para calmar la ansiedad que padece.
Técnicas eficaces
*Relajación: Practicarla ayuda a controlar la ansiedad porque se aprende a distender voluntariamente los diversos grupos musculares donde se acumula la tensión, y esto repercute en la mente.
*Yoga, taichi...Esta clase de técnicas orientales favorece la disminución de los niveles de ansiedad. Por eso cada vez son más quienes la realizan.
*Ejercicio. La práctica de alguna actividad física con regularidad reduce en un 21% el riesgo de sufrir ataques de ansiedad.
*Vida social: Rodéate de buenos amigos con quienes compartir las preocupaciones.
*Respirar bien: La respiración consciente, visualizando un paisaje relajante ( una playa...) también es de gran ayuda para liberarse de los pensamientos negativos.
*terapia Cognitiva: esta terapia enseña a distinguir las amenazas reales de las imaginarias y a enfrentarse de forma positiva a las situaciones que nos preocupen o generan desasosiego.
Quienes tienen más riesgo de padecerla:
*Aquellas personas perfeccionistas, de pensamiento rígido, que necesitan siempre la aprobación de los demás, tenerlo todo bajo control, y que presentan poca atención a sus necesidades corporales, son más propensas a la ansiedad. Este trastorno también se relaciona con una mayor tendencia a fantasear.
*Los ataques se pánico son más frecuentes entre las personas de 30-33 años. Se relacionan con el aumento de las responsabilidades laborales y familiares: independencia, matrimonio, hijos...
Modificado el ( Monday, 05 de May de 2008 )


Fuente:

Nueva Prensa de Guayana

5 de Mayo de 2008



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