lunes, 26 de mayo de 2008

Cuidado: ¿Te gusta broncear tu piel?


¡Cuidado!, la radiación del sol y las camas o lámparas de bronceado pueden causar cáncer de piel, aceleran el envejecimiento de la piel y además ocasionan daños al sistema inmunológico.

Muchas personas siguen creyendo que la exposición al sol es una práctica saludable que además proporciona belleza al cuerpo, pero lo cierto es que numerosos estudios han comprobado que la relación entre la acción de los rayos ultravioleta (UV) y el cáncer de piel es muy grande, sin importar la fuente de que provengan.

A pesar de los constantes llamados a proteger la piel, al uso de sustancias bloqueadoras y de la moderación del tiempo de exposición al sol, lo cierto es que, sobre todo los jóvenes hacen caso omiso a las recomendaciones, exponiéndose a este elemento, que no en pocos casos ha sido causante de cáncer en el órgano más extenso del cuerpo, la piel.

Y lo que es peor, ante la incapacidad de muchas personas de tomar el sol directamente en una playa o lugar soleado, ahora existen centros de bronceado, que ofrecen el color de piel deseado, sin advertir que la tecnología no puede evitar las lesiones y el envejecimiento de la piel, que no en pocos casos ocasionan cáncer.

Muchas investigaciones han demostrado que existe una fuerte asociación entre las radiaciones ultravioletas de los aparatos para bronceado y diversos tipos de cáncer en la piel. En la escuela de medicina de Dartmouth, en Estados Unidos se encontró que los usuarios tenían un riesgo 2.5 veces mayor de desarrollar carcinoma de células escamosas y 1.5 más de desarrollar carcinoma de células basales, ambos de los cánceres más agresivos de piel.

Los argumentos empleados por la industria del bronceado es que como el bronceado puede ser ajustable, se puede controlar la producción del pigmento protector natural llamado melanina, y con el beneficio añadido de que la exposición a los rayos UV promueve la producción de vitamina D, que a su vez previene diversas enfermedades, incluyendo algunos tipos de cáncer.

Pero James Spencer del Centro Médico Mount Sinai de Nueva Cork, afirma que esto no es cierto, ya que él dice que “no se puede proteger a la piel dañándola” y que el bronceado aumenta el riesgo de melanoma y de carcinoma, además de que acelera el proceso de envejecimiento de la piel.

Además argumenta que la vitamina D puede obtenerse de fuentes menos riesgosas como el incluir en la dieta alimentos lácteos y pescado.

Otra explicación de los fabricantes de estas camas de bronceado, es que sólo los rayos ultravioleta del tipo B (UVB) son los que causan daño, mientras que los del tipo A (UVA) emitidos por estos aparatos son prácticamente inocuos.

Al respecto la FDA, y los Centros de Prevención y Control de enfermedades de Estados Unidos, advierten que las radiaciones UVA son peligrosas por su asociación en la generación del melanoma maligno y por los daños que ocasionan al sistema inmune.

Lo grave de este asunto, es que cada vez son más, sobre todo los jóvenes que acuden a estos centros y en la mayoría, ni siquiera hacen mención a los riesgos que hay además para los ojos o a la exposición de las emisiones radiactivas.

El cáncer de piel, es una de las enfermedades que se ha incrementado mucho en los últimos años, sus causas se deben a diversos factores como la localización de la zona geográfica, la disminución de la capa de ozono y la exposición solar o a rayos UVB sin protección.

El cáncer de piel es curable si se detecta y trata a tiempo, por lo que es muy importante que todas las personas revisen su piel por lo menos una vez al año y en caso de localizar lesiones que no cicatrizan, manchas cafés o lunares que crecen, acudan con un dermatólogo de inmediato para descartar que se trate de una lesión cancerígena.

Para prevenirlo, es necesario:

No exponerse al sol durante mucho tiempo, sobre todo de las 11 de la mañana a las 4 de la tarde.

En caso de hacerlo, protegerse con bloqueadores adecuados a cada tipo de piel, para lo que se recomienda consultar al dermatólogo.

Utilizar cachucha, sombrero o paraguas para proteger la cara.

Evitar el uso continuo y prolongado de las cámaras de bronceado.

Consultar rápidamente al dermatólogo en caso de tener alguna duda o notar cualquier cambio en la piel.

(Con información de esmas.com)


Fuente:

Texas en línea

26 de Mayo de 2008



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