martes, 6 de mayo de 2008

Mímate en el embarazo


En esta etapa, los cambios hormonales provocan daños a la piel, por eso debes extremar cuidados para conservarla bella

Claudia RamírezEl UniversalMartes 06 de mayo de 2008
claudia.ramirez@eluniversal.com.mx
Cierto, el embarazo es una de las etapas más importantes en la vida de toda mujer. Sin embargo, la gestación representa una de las pruebas más duras para la piel femenina.
La del cuerpo, por ejemplo, se ve sometida a una gran tensión por el aumento del volumen de busto y abdomen; el cutis, por su parte, puede volverse seco, perder brillo, luminosidad y muy frecuentemente, se mancha. Por ello, durante la “dulce espera” se deben extremar los cuidados y los mimos que se le brindan a la piel.
Todo por las hormonas
Durante la gestación se producen importantes variaciones hormonales que transforman la piel. En el rostro, provocan una disminución de la cantidad de grasa; otras, en cambio, estimulan la acción de las glándulas sudoríparas.
Esta combinación ocasiona que el cutis se vuelva más seco y sensible; y que disminuya su resistencia cutánea. Para contrarrestar esta situación se deben incluir en el neceser cremas con alto poder hidratante.
Respecto a las manchas, éstas también tienen su origen en los cambios hormonales, ya que ocasionan mayor acumulación y gran actividad de la melanina de la piel.
El resultado suele ser lo que se conoce como “paño”, manchas de color marrón amarillento que aparecen en las mejillas.
Para evitarlas se deben aplicar todos los días productos de protección solar; sin embargo, si existe ya una predisposición genética, las manchas aparecerán de cualquier forma, aunque más tenues.
Prepara tu piel
En nueve meses, la piel del abdomen llega a estirarse casi diez veces su tamaño normal. Esta es la razón por la que en una de cada dos mujeres se producen estrías.
Cada centímetro que se añade a la cintura o al pecho aumenta la tensión de las fibras de colágeno y elastina; al final, muchas de ellas acaban por romperse. Esto ocasiona una especie de cicatriz que primero tiene un tono rojo-violáceo y luego se torna blanquecina.
Eso no es todo, este estiramiento excesivo puede causar cierta resequedad, e incluso pequeñas descamaciones. Para prevenir esta situación es obligado proporcionar a la piel un máximo de nutrición, humectación e hidratación profundas.
Por otra parte, el embarazo es de los momentos en que probablemente aparezca la celulitis, ya que el organismo puede retener gran cantidad de agua que se elimina, pero hay posibilidades de que se incruste junto a la grasa y provoque la “piel de naranja”.
Para contrarrestarla, además de la cosmética específica, se deben realizar ejercicios (previa autorización del médico) que favorezcan la buena circulación.
Las piernas tampoco se salvan, el retorno venoso y linfático desde los pies hacia el corazón es menos eficaz, lo que da lugar a la sensación de pesadez en las piernas y, si no se controla, puede provocar várices.
En este caso, conviene aplicar productos descongestionantes y evitar permanecer muchas horas sentada o de pie.

Fuente:

El Universal

6 de Mayo de 2008



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