jueves, 8 de mayo de 2008

'Mechas desconectadas'


SI EN LOS AÑOS OCHENTA las niñas se la pasaban en la peluquería haciéndose el blower para no parecer desarregladas, y en los noventa se teñían el pelo con frecuencia para que la raíz negra no las denunciara, hoy la moda es justamente lo contrario: lucir una cabeza desarreglada y con mechones de muchos colores.
Pero como todo en la moda, el desorden no es improvisado. Tiene su lógica y su método. Proviene de Europa y ha sido definido como 'desconectado'. La técnica consiste en trasquilar el pelo con asimetrías y mechones largos y cortos que permiten peinar el cabello con facilidad. "Con este corte ningún cabello está parejo -dice Álex Valderrama, estilista de Carlos Álvarez Peluquería-. Lo que se pretende es entresacarlo para que la persona no tenga que estar a cada rato en la peluquería". El objetivo es dejar de lado peinados elaborados, de puntas parejas y bien arregladas que le quitan tiempo a la persona y requieren la visita obligada al salón de belleza cada semana para lograr la apariencia deseada. El 'desconectado' ofrece lo opuesto: una apariencia de recién levantado.
Desde la década del sesenta, cuando los jóvenes decidieron abandonar el sombrero para dejar crecer el cabello en libertad, el pelo ha sido el mejor comunicador de la personalidad (juicioso o rebelde) y de la individualidad. En consecuencia, los cortes se han multiplicado de manera exponencial y le han exigido a los estilistas ser cada día más creativos y profesionales. No es gratuito que el canal People & Arts, la meca de los reality shows que ha inventado concursos de decoración, diseño de interiores y de alta costura; que ha puesto a los hombres a intercambiar esposas y a las niñeras a educar a las familias con muchos hijos, le haya abierto un espacio a los peluqueros. El programa se llama, justamente, Descabellados, y busca elegir al mejor estilista del mundo.
En Latinoamérica, la tendencia entró por Argentina y poco a poco se instaló también en los países andinos. En Colombia, la moda empezó en Bogotá y se expandió a las demás capitales. Al principio era visto como una rareza porque era el look predilecto de los amantes de la electrónica y el punk. Sin embargo, aquello que empezó como algo pequeño y destinado exclusivamente a la rumba, se fue convirtiendo en una apariencia cotidiana, incluso para ir a trabajar o a estudiar, por lo fácil de cuidar, María Cristina Hernández, estudiante de la Universidad Javeriana, confiesa: "Desgrafilarme el pelo me quitó de encima tener que estar haciéndome tanto blower y ahora me peino prácticamente con los dedos".
En Bogotá hay al menos cuatro peluquerías con estilistas expertos en 'desgrafilar'. El 80 por ciento de la clientela son colegiales y universitarios entre los 14 y los 25 años. Pero también llegan mujeres adultas como María Elsa Escobar, toda una mamá que confiesa su atracción por este tipo de peinado: "Se lo vi a la hija de una amiga y me fascinó, por eso decidí cortármelo así".
Los peluqueros, mientras tanto, se han convertido en modelos de sus propios cortes. Por eso no es raro ver un despliegue de creatividad capilar en cada ingreso a la peluquería. "Nosotros somos una vitrina para reflejarle a la gente lo que hacemos", manifiesta Nataly, y esa es la mejor manera de vender su servicio a personas que desean cambiar su apariencia con un corte, pero que no saben realmente lo que quieren.
La idea no es cortar el cabello por moda, sino de acuerdo con la apariencia del cliente. "Yo le hago una radiografía y veo la forma como se viste para que su pelo quede acorde con lo que proyecta", dice Álex Valderrama, quien atiende a estudiantes, abogados, empresarios y amas de casa que buscan con el corte de pelo mantenerse jóvenes y a la moda. Y no hay nada como la apariencia del pelo, para conseguirlo.
LARGO PERO CORTO
Para cada cabello hay un tipo de corte, pero es evidente que en cada uno predomina el flequillo de largos diferentes:
El liso se corta en capas pequeñas y 'desgrafiladas' para que los flecos se vean sueltos y el cabello pierda uni-formidad y tenga más movimiento.
Los rizos se cortan en capas largas y se les quita volumen para que la onda tenga una caída más suave.
ONDA DEL COLOR
El color también entra en la lógica del 'desconectado'. Los peluqueros dicen que no hay nada más apropiado para resaltar el corte que unas buenas 'mechas'. Para lograrlo se usan bases naturales con decoloraciones rojas, fucsias y blancas que dan un mejor reflejo al cabello. En los hombres el color varía hacia verdes, amarillos, blancos y rojos para resaltar las crestas. Aplicarlos en las puntas o en diferentes partes del cabello, sin que esto le otorgue uniformidad, puede ser una buena opción para darle más dinámica al cabello.


Fuente:

Cambio.com

8 de Mayo de 2008



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