jueves, 11 de diciembre de 2008

Amores de oficina


Son altamente excitantes y quiebran la rutina laboral. De repente ir al lugar de trabajo se torna mágico y placentero. Todo se vuelve extraño y en cierto momento nos hace pensar: amor y trabajo ¿son compatibles?
Por: Analía Sánchez

Dos personas comparten tareas laborales juntas, rutinas y hasta almuerzos con otros compañeros. Quizás nunca se habían mirado de forma diferente hasta que un día se cruzan en un pasillo, y es ese roce perfecto el que hará que todo comience en ese instante. Un próximo cruce y un beso lleno de adrenalina, con sabor a clandestinidad, lejos -bien lejos- del resto que aún nada sabe, ni tampoco imagina. Los amores que nacen dentro del lugar de trabajo son ciertamente excitantes -principalmente en los primeros encuentros secretos- pero es bueno tener en cuenta qué cosas hay que evitar para no quedar al borde del despido (o que todo se hunda en el fracaso con el otro). Es que el amor y el trabajo pueden ser compatibles, pero sinceramente, están llenos de contraindicaciones. Cuando de repente descubrimos que la persona que nos encanta está ahí, a pocos metros trabajando en su PC, todo lo que está a nuestro alcance para distraer su atención es válido. Es así como comienzan a ir y venir mails con posibles directivas de encuentros en otras oficinas vacías (y sin terceros), u otras tretas ingeniosas para sortear compañeros, que en apariencia nada saben de lo que está ocurriendo a sus espaldas. Porque generalmente en los primeros encuentros, es común que se decida mantenerlo en secreto o contárselo al más íntimo, hasta que al menos la relación vaya tomando un rumbo más sólido, si es que se llega a esa etapa, claro. En algunas empresas incluso, están prohibidas las relaciones de pareja entre los empleados por lo cual es recomendable ser discretos. Pero veamos algunos datos a tener en cuenta entre compañeros de oficinas que estén padeciendo/disfrutando una atracción fatal. Ventajas de la situación:
Las ganas de ir a trabajar se incrementan cada día. Lo que hasta hace poco carecía de todo incentivo posible, se vuelve (muy) interesante y hace que nos produzcamos mucho más de la cuenta para ese encuentro diario.
Todo es nuevo, por más que ese lugar (odiado quizás) sea oscuro y sin ventanas, el brillo lo llevamos dentro, y cada recoveco que solía pasar desapercibido, se convierte en posible refugio de amor furtivo.
Complicidad de a dos, que deja afuera al resto de los compañeros y poco importa, al contrario, divierte.
Salir cada uno por su lado y encontrarse a dos cuadras como amantes clandestinos que horas antes jugaban a los compañeros, casi desconocidos. Riesgos a tener en cuenta:
Ser descubiertos por un jefe/superior a los besos o en situación comprometedora.
Ser sorprendidos por compañera/o envidioso de esos encuentros de alto voltaje.
Ser apartados si algunos sospechan de la situación y sienten celos de lo que se creó entre ambos.
Distracción laboral y bajo rendimiento en este terreno.
El peor, en caso de que la relación no prospere, el seguir trabajando juntos puede tornarse algo tortuoso al menos para uno de ellos.
Siguiendo la anterior oración, que pase el tiempo y tener que escuchar a nuestro/a "ex" hablando en forma totalmente descuidada y sin tacto alguno, con un nuevo amor. Pero por más desventajas que traigan consigo, los amores de oficina son siempre una herramienta válida para incrementar las ganas de ir al trabajo. Y si todo funciona bien, también es posible decidir juntos un cambio de lugar o un nuevo rumbo laboral para no asfixiarse y evitar que la relación, caiga en otra rutina, la de pareja.


Fuente:

Ciudad.com

11 de Diciembre de 2008

No olvides visitar