miércoles, 10 de diciembre de 2008

Síndrome de dependencia emocional y mala suerte en el amor


¿Qué aprendemos al ir encadenando amores? Que estamos ante un problema de inmadurez afectiva o, simplemente, tenemos un rollo y que no podemos con él. ¿Cómo diferenciar una situación de la otra? Responde a las siguientes preguntas:
¿Realmente te gusta tener una relación a largo plazo? Si es así, ¿te has fijado si los tipos que te atraen cumplen todos un perfil determinado? ¿Tienes una necesidad imperiosa de tener siempre alguien a tu lado, pero al final acaba saliendo todo mal? Si has contestado afirmativamente a alguna de estos interrogantes puede que estés sufriendo el “síndrome de dependencia afectiva”.
El síndrome de dependencia afectiva es la necesidad continua que tienen los individuos de estar siempre con alguien, es decir, la necesidad de sentirse queridos y acompañados. Esta situación extrema obliga a las personas que lo padecen a plantearse su vida en torno a la búsqueda del amor. Esta actitud puede aparecer de modo puntual en la vida de un individuo, ante relaciones muy pasionales, pero lo más normal es que sea una constante que determine un patrón de conducta emocional que derive en este fenómeno psicopatológico.
Si esta necesidad de amor tan fuerte fuera controlada por el ‘partenaire’ no tendría porqué derivar en relaciones marcadas por el sufrimiento y la insatisfacción. Pero, normalmente, el dependiente acaba siempre clavando su mirada en personas con características atractivas para ellos, pero poco aconsejables para el resto de los mortales: personas egocéntricas, particulares, dominantes y poco afectuosas.
¿El resultado? Después de un calvario de continuos abusos de poder, la relación acaba rompiéndose y el ciclo vuelve a comenzar con la búsqueda de otro individuo con rasgos similares, para evitar el miedo y la angustia a la soledad. Eso si es capaz de superar un 'síndrome de abstinencia' que le lleva a intentar, por todos los medios, volver con esa persona.
Ítems para detectar si somos presas del síndrome de dependencia emocional
*Necesidad extrema de buscar continuamente relaciones de pareja, planteándose la vida siempre al lado de alguien.
*Necesidad excesiva de estar en continuo contacto con la pareja, aún en las situaciones más inapropiadas, siempre y cuando no sea una actitud puntual derivada de problemas cotidianos, toma de decisiones o asunción de responsabilidades inmediatas.
*Elección frecuente de parejas hedonistas, egoístas, presuntuosas y hostiles, a las que se idealizas con sobrevaloraciones constantes de sus ¿cualidades?
*Subyugación a la pareja como medio de congraciarse con ella, lo que lleva al desequilibrio de la relación.
*Anteposición de la pareja sobre cualquier otra cosa, desatendiendo familia, amigos, trabajo y, como no, las propias necesidades.
*Terror ante una posible ruptura, aunque la relación sea un auténtico ‘vía crucis’, con intentos desesperados de reanudarla si finalmente se rompe.
*Autoestima por los suelos, con inconsciencia de las cualidades personales o minusvaloración de la propia persona.
*Obsesión por agradar a los otros, sacrificando los deseos personales en favor de impresionar con actos a los demás.
*Pavor ante la perspectiva de soledad.
Terra Venezuela


Fuente:

Terra

10 de Diciembre de 2008



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