martes, 9 de diciembre de 2008

Vestidas para celebrar


avidad y Año Nuevo se aproximan y, en la copa que alzamos para brindar, se agita la pasión y la belleza. Una vivencia que amerita buen gusto, comodidad y una nueva sensualidad a la hora de elegir qué ponernos. Aunque festejemos en familia o con amigos no hay excusas para dejar de lado, por lo menos esos días de fiesta, esas prendas demasiado informales -como las que usamos para estar en casa- o los zapatos viejos.
Vestirse bien para un festejo es también una forma de homenajear a quien festeja o recibe, por supuesto, conservando el estilo personal y sin perder personalidad.
Los vestidos, como siempre, son la prenda estrella de las fiestas y cada temporada tiene sus favoritos. Esta vez, encabezan la lista las túnicas -tan frescas como cancheras- y los vestidos con frunces, volados, silueta globo, satinados, con encaje y en tonos vibrantes.
“Entre lo comodines para fiestas y reuniones de fin de año no pueden faltar un vestidito negro y otro de algún color sentador. Otra opción puede ser un vestido largo negro liso, sin bordados ni elementos temporales, renovable con accesorios”, aconseja Carolina Aubele, diseñadora y experta en imagen personal.
“Otro aspecto para tener en cuenta a la hora de comprar esta prenda, es considerar lo que solemos hacer en las fiestas. Aquellas mujeres a las que les encanta bailar deben incorporar vestidos que las acompañen en los movimientos; en ese caso, los breteles escurridizos o strapless no son la mejor opción. Cuando vamos de compras, es ideal hacer los movimientos que haremos en las fiestas mientras nos probamos las prendas”.
Opciones para verse atractiva
Una y mil opciones en la colección del diseñador Fabián Zitta, que optó por “piezas” armadas sobre fibras naturales procesadas con diferentes técnicas de texturados: plisados, tableados y volúmenes de nuevas siluetas aportando un marco moderno para el verano. Todo en una paleta de colores variada y estridente: verdes intensos, amarillos opacos, fucsias fuertes se codean con el clásico negro y los tonos piel.
Por su parte, Zulas propone para estas fiestas vestidos etéreos para llevar durante el día o la noche, en colores tierras, cítricos (naranja, amarillo y verde), fucsia y pasteles. También incorpora estampados florales y rayas.
Wanama propone una nueva estética, en la que predomina un estilo romántico, que marca el regreso del corsé y de los estampados florales pintados a mano. La marca toma como fuente de inspiración el espíritu de las leyendas e historias fantásticas de “Las mil y una noches”, que despliega a través de toda su colección la magia y misterio del Oriente.
En cambio, Zito se inclinó por los diseños funcionales y sencillos. Como dijo Cocó Chanel, “la moda tiene dos objetivos: comodidad y amor”, ilustran desde la marca.
Organza, satén, muselina, jersey de seda natural son las texturas de enorme calidad y movimiento elegidas para elegantes vestidos de tendencia greco-romana, enteros, strapless en túnicas, tops escote corazón, aplicaciones de flores de crepe georgette y muselina en lánguidos vestidos y tops.
Una mirada más glam-rock es la de Eufemia, que propone una colección sofisticada y descontracturada. ¿Sus favoritos?: los microvestidos y vestidos strapless con volumen que aportan un toque chic, rebelde y audaz. Todo en coral, verde esmeralda, amarillo, azul y un toque de fucsia, y los infaltables blanco y negro.
“Cuando compramos un vestido, tenemos que pensar en el género y en el corte: tiene que favorecer nuestra silueta y durarnos unos cuatro años -asesora Carolina Aubele-. Hay que buscar, también, que posea clase y muy buena confección. Siempre es una acertada inversión de la que no vamos a arrepentirnos. Y, para adecuarlo a las circunstancias, nada mejor que recurrir a originales accesorios”.


Fuente:

Revista Nosotros

9 de Diciembre de 2008



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