miércoles, 10 de diciembre de 2008

Vida de pareja mejora cuando los hijos crecen y dejan el hogar


Sin embargo, la partida de los retoños también puede develar problemas maritales previos y dañar la relación.
Al parecer, el síndrome del nido vacío no estaría acompañado de una sensación de tristeza, sino todo lo contrario. Así lo asegura un estudio efectuado por Instituto de Personalidad e Investigación Social de la Universidad de Berkeley, Estados Unidos, que monitoreó a 100 mujeres y concluyó que sus relaciones maritales mejoraban una vez que los hijos abandonaban el hogar. Los investigadores evaluaron el nivel de satisfacción que las participantes tenían en su vida marital a los 43 años, cuando la mayoría todavía vive con sus hijos; a los 52, edad en la que se supone la descendencia ya empieza a “emprender vuelo” y a los 61, cuando virtualmente todas las mujeres ya tienen nidos vacíos.A grandes rasgos, la pesquisa determinó que la vida en pareja de las madres, cuyos hijos abandonaron el hogar, mejoraba debido a que podían compartir más tiempo con sus compañeros. Una de las participantes de 61 años sostiene que “mientras los hijos están en la casa, casi todo gira en torno a ellos, pero cuando se van es posible valorar al cónyuge por lo que es y no únicamente por su desempeño como padre”, indica.PADRES Y “NOVIOS”Para la psicóloga y terapeuta familiar, María Teresa Galeano, la partida de los hijos sin duda genera cambios importantes. A su juicio, este sentimiento de “felicidad” que manifiestan las mujeres depende de varios factores. Quienes hayan gozado de una buena relación conyugal mientras los retoños vivían en la casa lo más seguro es que esta dinámica positiva se acentúe aún más una vez que estén solos, a pesar del estrés natural que pudo provocar el éxodo.Por el contrario, aquellas parejas cuya relación no es gratificante, “al irse los hijos, no saben qué hacer, ya que éstos significaban un punto de convergencia y unión con sus maridos y, al desaparecer este elemento, muchas veces optan por separarse, ya que se dan cuenta que lo único que los mantenía juntos era el rol de padres”, asevera. Como una forma de evitar esta ruptura post nido vacío, Galeano insta a quienes aún viven con sus hijos a no dejar de lado su espacio de pareja, es decir, que realicen actividades que los involucre sólo a los dos. Asimismo, recomienda a las madres que no posterguen sus vidas por completo, “es importante que mantengan sus amistades, que socialicen, se realicen como personas y se nutran de otras fuentes fuera de la familia”, expresa. Respecto a cómo el estudio puede beneficiar a los casados, para el psicólogo y coautor del trabajo, Oliver John, el mensaje es claro: “no esperes a que tus hijos se vayan para compartir tiempo de calidad con tu marido”, concluye.


Fuente:

La Nación

10 de Diciembre de 2008



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