martes, 28 de julio de 2009

Al sol sí, pero con protección



Parece ser que de forma accidental, Coco Chanel, se bronceó, mientras disfrutaba de un paseo en barco por la Costa Azul. El bronceado sustituyó la blancura de su piel que era la moda en aquellos años de la alta sociedad. El moreno no era sinónimo de belleza, como en la sociedad actual, sino sinónimo de gente que tenía que trabajar al sol. Ese tono bronceado de Coco Chanel y su deseo, al parecer, de subir la altura de la falda, puso de moda, de la noche a la mañana el moreno, y se convirtió en el signo externo de la alta sociedad, que tenía tiempo y dinero para unas vacaciones, para viajar, para practicar deportes de alta mar y de invierno.
Desde aquellos años 20 hasta ahora, toda ha cambiado de nuevo, y de llevarse durante años el bronceado, a veces incluso demasiado agresivo, se ha llegado, a que actrices y modelos, que sirven de referencia en la belleza y en la moda actual, como Nicole Kidman, Juliette Binoche, Winona Ryder, etc., ya no deseen exponer su piel al sol para lograr ese bronceado por temor a que el sol les arrugue su piel y se envejezca prematuramente. Han visto como mujeres de 50 años en la actualidad que han tomado mucho sol, presentan una piel rugosa y deshidratada.
Así pues, cada vez, gracias a las campañas de fotoprotección, va calando el mensaje en la sociedad de que el sol sí, pero con moderación y con fotoprotección.
Es básico cuidar, sobre todo, la fotoprotección en niños, embarazadas y personas de edad. Así como tener en cuenta que si alguien está tomando medicación y se expone al sol, es importante saber si dichos fármacos son fotosensibles. También es importante no descuidar la fotoprotección en días nublados.
La ropa, gran fotoprotector
A principios del siglo XXI, se está redescubriendo la fotoprotección física: por ejemplo, los niños australianos, que no salen al exterior si no están cubiertos de la cabeza a los pies, mientras que en nuestras playas la superficie de los trajes de baño tiene únicamente un valor simbólico.
Así, la ropa es el medio de protección más seguro, más simple, más práctico y menos costoso. La fotoprotección que se consigue con la ropa es eficaz contra los rayos ultravioleta B, pero también lo es contra los rayos ultravioleta A y las radiaciones visibles. A pesar de esto, su eficacia protectora varía mucho, en función de la técnica del tejido y de la materia de la que están constituidas las fibras.
De este modo, los tejidos más fotoprotectores son aquellos en los que el tejido es denso y regular: sarga de algodón, seda, poliéster, terciopelo...
Pero hay factores que aumentan la fotoprotección de la ropa; por ejemplo, una camiseta puede ser más protectora por el añadido de sustancias fotoprotectoras e incluso mediante el uso de detergentes fotoprotectores en el lavado. Cada vez se está avanzando más en la fotoprotección de la ropa, como en la fotoprotección en los cristales de los coches, etc.
Así pues, el sol es muy bueno y necesario para el ser humano. Tiene factores muy positivos como que favorece la síntesis de la Vitamina D, y es bueno para los huesos, pero hay que tomarlo, insisto, con moderación y fotoprotección.
Autobronceadores
Otra manera de 'lucir bronceado' es el uso de autobronceadores. Cada año aumentan las ventas de estos productos cosméticos de uso tópico que colorean la piel, sin intervención de la melanogénesis, es decir, que broncean la piel sin necesidad de exponerse al sol.
Aunque permiten estar a la moda y mantener una piel relativamente morena, no agregan los efectos positivos del sol. Pero eso sí, tienen la ventaja de que evitan uno de los peores efectos negativos del sol, el fotoenvejecimiento. Estos cosméticos, sirven además de 'camuflaje' de algunas dermatosis y problemas de la piel, como por ejemplo el vitíligo. Generalmente, la tolerancia a estos productos suele ser buena, pero tienen algunos inconvenientes, como el 'olor' característico que producen, poco agradable debido a la degradación de la DHA que produce el ácido fórmico; circunstancia, no obstante, que ya está prácticamente solucionada. Hay que tener cuidado y aplicarlos correctamente, ya que en determinados tipos de piel, la coloración no es perfectamente homogénea, por eso es importante elegir la presentación idónea (toallitas, sprays, cremas, etc) y extender correctamente el producto.
No podemos olvidar que este tipo de productos sólo colorean, no penetran en la capa más superficial de la piel, por lo que como ésta se renueva constantemente, el color sólo dura unos días y es necesario renovar su uso. Lo ideal es aplicar estos cosméticos por la noche, con la piel limpia, seca y sin restos de maquillaje. Al inicio de su uso, se recomienda realizar una prueba en algún sitio no muy visible para ver si nos va a nuestra piel y si nos gusta el resultado. Es reseñable recordar que los autobronceadores no suelen incorporar protección solar. Así que si tenemos la intención de exponernos al sol, deberemos aplicarnos el correspondiente fotoprotector.


Fuente:

La Rioja

27/07/09



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