martes, 14 de julio de 2009

Contra el envejecimiento: ejercicio


Todos los días un número incontable de personas hacen lo imposible por descubrir la llamada ``fuente de la juventud''.
En el mercado encontramos pastillas, cosméticos, cirugías y todo lo que la inventiva humana pueda imaginar.
Estos remedios ayudan a cubrir las señales visibles del envejecimiento, pero el proceso como tal continúa desarrollándose internamente.
Un estudio publicado en Archives of Internal Medicine sugiere que el ejercicio produce una gran respuesta en el proceso que tiene que ver con el envejecimiento.
No podemos permanecer jóvenes para siempre, pero con una rutina de ejercicios apropiados podemos hacer que el cuerpo responda o actúe en la mejor condición por un tiempo más largo.
Quizás nuestro nivel de condición física puede ser utilizado como un indicador para saber donde nos encontramos en nuestro proceso de envejecimiento.
A medida que envejecemos comienzan a suceder cambios en nuestro cuerpo; perdemos tonificación en los músculos, ganamos peso, la presión arterial aumenta, disminuye la densidad en los huesos y la salud de nuestro sistema cardiovascular se deteriora. Esto nos hace más susceptibles a las enfermedades e impedimentos relacionados con la edad.
Cuando usted considera todos los beneficios del ejercicio --mejora la circulación, disminuye la presión alterial, tonifica los músculos, reduce el estrés, baja el colesterol, alivia el dolor de la artritis, mejora la flexibilidad, baja de peso, mejora el balance y la estabilidad-- la relación entre éste y el proceso de antienvejecimiento queda claro.
Los estudios prosiguen demostrando que los adultos que participan en actividades físicas regulares son biológicamente más jóvenes que los individuos sedentarios. También tienen una visión psicológica del envejecimiento más positiva.
Lo que diferencia a un programa de ejercicios para combatir el envejecimiento de otros remedios contra los efectos del tiempo es que los beneficios del ejercicio pueden ser observados tanto interna como externamente.
No importa si está en los 40, 50, 60 años --o más-- y nunca ha hecho ejercicios. Iniciar este compromiso a cualquier edad resulta beneficioso.
Se considera como ideal una rutina de ejercicios aeróbicos de moderada a fuerte intensidad por espacio de 30 minutos. Para maximizar los beneficios se debe realizar al menos cinco veces a la semana.
Aunque al principio inicie con menos tiempo, siempre obtendrá beneficios. Recuerde aumentar progresivamente intensidad y tiempo de duración.
Piense también que es mejor algo que nada. Si no tiene tiempo para rutinas largas, adapte el tiempo de su actividad física a las exigencias de su diario vivir.
No necesita guardar todas las cremas y remedios contra el envejecimiento. Sólo recuerde que el ejercicio es el que provee más beneficios de prevención.
Antes de iniciar una nueva rutina se recomienda consultar con su médico de cabecera.
Aunque aún hay mucho camino por recorrer, lo que se ha descubierto hasta el momento sugiere que mientras más activos, más saludables. ¡Muévase hacia esa dirección!•


Fuente:

El Nuevo Herald.com

15/07/09



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