viernes, 19 de junio de 2009

El uso diario del bloqueador solar nos ayuda a prevenir el cáncer de piel



El cáncer de piel es el tipo de cáncer con mayor prevalencia en el mundo. Hay aproximadamente un millón de casos anuales nuevos, según las estadísticas en los Estados Unidos.
Es una malignidad que se desarrolla debido a la sobreexposición tanto a fuentes naturales como artificiales de luz ultravioleta (cámaras de bronceado). Existen tres tipos principales de cáncer de piel: carcinoma basocelular, carcinoma epidermoide, y melanoma. Cualquier persona puede presentar esta enfermedad, pero el riesgo es inherente al color de piel claro, color de ojos claro, poseer pecas, la cantidad de lunares que estén presentes y la historia familiar de cáncer de piel. Se ha determinado que como factor desencadenante de esta patología nos afectan tanto las horas de exposición crónica constante al sol como las exposiciones esporádicas prolongadas (nuestras vacaciones en la playa).
La luz ultravioleta no sólo genera mutaciones en el ADN celular que luego llevan a cáncer de piel. Sino que la luz ultravioleta tipo A es la responsable del envejecimiento.
El sol en cantidad adecuada, con la protección adecuada es beneficioso para nosotros. Pero de otra forma no sólo causa cáncer de piel, sino que también envejecimiento, problemas de manchas y vasos capilares.
Recordemos además que la capa de ozono que es la que nos protege de esta radiación disminuye cada día más. Esto resulta en una elevación en los niveles de cáncer observados. Estudios han revelado que hay una relación proporcional entre la disminución de la capa de ozono y el número de casos de cáncer de piel observados.
La sobrexposición a la radiación ultravioleta es un motivo de preocupación también en lo referente a nuestros niños. El riesgo de cáncer de piel aumenta proporcionalmente al número de quemaduras solares que sufrimos desde la infancia. Actualmente, este carcinoma está afectando también a la población pediátrica y representa alrededor del 4% de las malignidades que se observan en dicho grupo etario. Por tal motivo es importante también proteger a los más pequeños.
Para protegernos debemos utilizar bloqueador solar todos los días. Es una buena costumbre que debemos enseñarle a nuestros niños. Que sea costumbre, así como ya es costumbre lavarnos los dientes, y lo hacemos casi de forma automática.
Otras medidas de protección adecuadas contra la radiación ultravioleta son el uso de lentes para sol, sombreros de ala ancha, ropa con protección solar (que da mayor protección debido al tejido tallado de sus fibras), también lavar las prendas con aditivos de lavandería que ahora están disponibles vía internet y evitar exponerse al medio día (que es la hora del día donde ocurre un mayor pico de radiación). Es preferible realizar actividades al aire libre en la mañana temprano o en la tarde después de las 4 p.m. en el caso de nuestro país. También debemos tener presente que el agua, la nieve y la arena son superficies altamente reflectivas de la luz ultravioleta.
En cuanto a los anteojos para sol, es importante que estos sean de amplio espectro. Esto se refiere a que deben bloquear tanto rayos ultravioleta tipo B (ondas más cortas entre el rango de 280 a 320 nm) como tipo A (ondas más largas desde 320 a 400 nm). Debemos buscar anteojos de sol que indiquen que absorben la luz UV hasta los 400nm. Estos son importantes ya que protegen nuestros ojos del daño ultravioleta y ayudan a prevenir cataratas, degeneración macular y melanoma ocular, según la Academia Americana de Oftalmología.
Los rayos ultravioleta están presentes siempre, aunque el día esté nublado. Por tal motivo es adecuado que utilicemos el bloqueador siempre.
El bloqueador solar debe escogerse a gusto propio, pues no todos los productos tienen la misma fragancia o consistencia (hay desde extrafluidos hasta las formas en geles y cremosos). Además debe ser adecuado para nuestro tipo de piel y actividad específica.
Es importante escoger uno que bloquee tanto luz UVB como la luz UVA, para lograrlo la etiqueta debe decir: amplio espectro. El factor de protección solar es una medida de protección UVB, no de UVA; por tanto no denota la protección contra los rayos tipo A ni contra el bronceado. Un factor de protección solar (FPS) adecuado para nuestro país es de un mínimo de 30.
También debemos entender la diferencia entre impermeable al agua (waterproof) y resistente al agua (water-resistant). Resistente al agua denota mayor durabilidad de la protección solar que el impermeable al agua. El impermeable al agua o waterproof indica que el producto mantiene el FPS después de dos inmersiones en agua de 20 minutos cada una o después de actividad física moderada. El resistente al agua o water-resistant mantiene su FPS después de 80 minutos de inmersión en el agua o de actividad física extrema.
En cuanto a los components, el dióxido de titanio, el óxido de zinc o el Avobenzone (Parsol 1789) proveen una excelente protección de amplio espectro.
Debemos aplicar el bloqueador 20-30 minutos antes de la exposición solar. Y si estamos realizando una actividad al sol directo, debe reaplicarse cada 2 horas; pues los compuestos activos no duran más de este tiempo. También después de tener contacto con el agua debe reaplicarse el bloqueador.
En el mercado hay muchas marcas, algunas recomendaciones son: Bloqueador Extrafluido 50 de Uriage, Anthelios de La Roche Posay, Umbrella, Neutrogena. Son buenas opciones para los más chiquitos: La Roche Posay Bloqueador Pediátrico y Umbrella Kids.
El cambio en nuestros hábitos influencia nuestra salud. Un cambio en nuestras costumbres respecto a la protección ultravioleta puede cambiar las estadísticas futuras en cuanto a cáncer de piel. Debemos tomar seriamente las quemaduras solares de nuestros niños así como la protección diaria y responsable de nuestra propia piel.





Fuente:

Mundo Hispano de KSL

19/06/09

http://www.munhispano.com/?nid=261&sid=6871138

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